Pimientos fritos rebozados

Dejad de lado las cebollas… ¡los pimientos están tomando el relevo!    Estos aros de pimiento frito son muy fáciles de hacer y se hacen en menos de 15 minutos.    Pruébalos, ¡no te decepcionarán!    ¡Apuesto a que no puedes comer sólo uno!    Por supuesto, puedes usar cualquier color de pimiento que prefieras.

Corta la parte superior de cada pimiento verde.    Con un cuchillo afilado, afloja las costillas del interior de los pimientos. Retira las costillas y las semillas del interior de los pimientos con las manos.    Corta los pimientos en aros de 1/2 pulgada de grosor.

Añade los aros de pimiento al aceite caliente.    Fríe hasta que se doren, unos 2 o 3 minutos.    Si utiliza una estufa, el tiempo puede ser mayor o menor, dependiendo de lo caliente que esté el aceite, así que vigílelos de cerca.

Pimientos fritos mexicanos

¿Busca una receta rápida y sencilla para agasajar a sus invitados antes de que llegue el plato principal? Esta sencilla receta de los famosos pimientos fritos con ajo será un éxito de público. Apta para dietas veganas, vegetarianas y sin gluten, es una gran adición a su menú y fácil para su cartera.

Los pimientos fritos con ajo son muy versátiles y requieren muy poco tiempo de preparación. Es posible que vea esta sencilla tapa ofrecida en España junto a rebanadas de pan rústico, pero también puede servirla como guarnición caliente o fría, como cobertura de un sándwich, u ofrecerla con otros platos fríos como ensaladas de pasta o patatas.

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En la cocina española, los pimientos están presentes hasta en el 50 por ciento de las recetas debido a su gran variedad y a la extensión de su cultivo. Para este plato, utilice chiles verdes suaves, como los chiles pasilla (o poblanos) verdes o los chiles Anaheim verdes, combinados con pimientos rojos dulces. Puede utilizar otros tipos de pimientos, pero el resultado podría ser menos auténtico en comparación con el plato original español.

¿Se pueden freír pimientos

TweetPinShareEn primer lugar, a la hora de decidir qué hacer con demasiados pimientos verdes, supongo que hay que definir cuántos pimientos verdes son demasiados. En este caso, estoy hablando de unos pocos, como la ganancia inesperada de una docena de pimientos verdes (más algunos más la semana siguiente) que recibimos en nuestra caja de verduras.

Y, por supuesto, ¡no quiero que se desperdicie ni uno solo! Me estoy centrando en particular en los pimientos verdes porque creo que son un poco más difíciles de trabajar que algunos de los pimientos de color, el amarillo, naranja o rojo. Los mismos principios se aplican a esos pimientos.

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Ahora, por supuesto, he utilizado algunos frescos, otros en recetas (y me encantan para los pimientos rellenos – pero a los nietos y a mi hija, Jessi, no les gustan), ¡pero sigo teniendo una sobreabundancia! Así que mi otra solución es congelar. Y lo he hecho de varias maneras, tanto solos como en “kits” de recetas.

Vale la pena señalar que los pimientos morrones pueden ser enlatados a presión, y los encurtidos de pimientos morrones pueden ser enlatados en un baño de agua. Dejo esos proyectos para el National Center for Home Preservation por ahora. Los pimientos también se pueden asar y luego pelar y congelar, pero normalmente se utiliza este método sobre todo para los pimientos rojos o varios pimientos picantes.

Los mejores pimientos para freír

Cuando tenía quince años -hace algunas décadas- fui de intercambio con una familia que vivía en Jaén, en Andalucía, en el sur de España. Durante los insoportables meses de verano se trasladaban a una casa de campo a unos 40 minutos de la ciudad. En aquella época no me interesaba mucho la cocina, pero una de mis cosas favoritas para comer eran los pimientos verdes fritos que hacía la madre de mi amigo.

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Solía sentarme a charlar con ella mientras los hacía en la cocina, de azulejos blancos y sin equipar, sobre una placa de gas. La vi hacerlos tantas veces que aprendí el “método” sin quererlo. Fueron ellos los que me presentaron a María Dolores Pradera, cuya maravillosa voz en la radio (vaya al final de este post para escucharla) constituyó el telón de fondo de todo el fragante proceso. Definitivamente hay un olor muy especial en todo este proceso.

Lo que resulta tan intrigante es que la piel queda ligeramente crujiente y caramelizada, salpicada por los crujientes cristales de sal, pero la carne jugosa queda envuelta en el almizclado aceite de oliva.